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jueves, 26 de septiembre de 2013

63º relato - Lactancia Prolongada


Cuando me quede embarazada de Claudia tenia una desinformacion enorme; sabia que queria "un buen parto" y darla el pecho, oi campanas sobre lo beneficioso que es, lo que no sabia es que significaba eso, en que consistia, que magnitud tenia; habia leido alguna revista, algun libro, pero la mayoria incompletos. Con lo cual daba por hecho que necesitaria biberones, esterilizador, una cuna-conver enorme en una habitacion preciosa (en la que no han dormido nunca mis hijas, ha servido para dejar los muñecos y ahora de sofa): Creia que en unos pocos meses despues de nacer la nena dejaria el pecho y dormiria en su habitacion, que era lo que correspondia. 

Entonces nacio mi bebe, en la clinica Belen, con el Dr. Mata; en un parto vaginal, pero para nada respetado, con todo el pack de intervencionismo medico, con separacion inicial de 2 horas (no comparto el por que)... y comenzo la lactancia. Yo pensaba que iba bien la cosa, pero era en la clinica porque estaba en shock, en casa todo se complico:
  •  Subida de la leche, pechos como balones, duros e hinchados, goteando por todos lados.
  •  Grietas por mala postura, que me hacian ver las estrellas y me duraron un mes, hasta que cogimos practica y nos informamos.
  •  Tomas eternas con ansiedad porque se salia de los tiempos marcados.
  •  Infeccion en la episiotomia con molestias y algo de fiebre.
  •  Pediatra del seguro, que a la 3ª consulta hace mal el calculo del peso adquirido en los primeros 15 dias (quiero pensar que no se dio cuenta) y manda suplemento de LA...
 Yo flipaba, vivia otra realidad, como fumada, recuerdo esos dias con desesperacion y al mismo tiempo de forma muy vivida, con todo a flor de piel. Cuantas lagrimas nos costaron a mi niña y a mi esta situacion, que ademas por circunstancias personales cuando Alber se incorporo al trabajo(y eso que le pillo el permiso de 15 dias,por suerte) nos vimos casi solas, sobre todo emocionalmente. Pero otra cosa no sera, pero cabezotas somos un rato. Mi niña no estaba dispuesta a perder su sitio junto a mi y yo habia oido esas campanas en favor de la lactancia, y estaba mas que dispuesta a darla lo mejor a mi hija, y luchamos, nos informamos, buscamos y encontramos quien tenia las respuestas, grupos de lactancia, libros sobre el tema,libros sobre colecho,sobre crianza con apego, foros... encontramos el camino, nuestro camino, el que hace que estemos mas unidas, el que pese a sus ratos malos (que tambien los tiene) me hace pensar que es lo mejor que me ha pasado en la vida .

Hoy mi hija tiene cerca de 5 años, sigue tomando pecho un par de veces al dia. Lo comparte con su hermana de 3 años, nacida en el respeto y que nunca se separo de mi hasta que estuvo preparada. Se que esto marcara la diferencia, las hara mejores personas, porque hoy las hace felices.

Por ultimo tengo que dedicar un recordatorio especial para la persona que me acompaña en esta aventura, que con la suerte de estar de acuerdo en lo basico, siempre nos ha apoyado en esta contracorriente y ha conseguido que fueramos una piña, una FAMILIA. Alberto, mi pareja y padre de mis hijas, GRACIAS, te quiero

jueves, 13 de octubre de 2011

10º Relato: Heridas sanadas

Hola a tod@s!

Animada por la Asociación Besos y Brazos en las jornadas de la semana Mundial de la Lactancia me gustaría compartir con vosotros mi experiencia al dar de mamar a mis hijas.
Soy madre de dos niñas Noa con 4 años y medio y Avril de 15 meses.
Mi primer embarazo acabo en cesárea programada: Todo marcho estupendamente durante los 8 primeros meses, Noa estuvo la mayor parte de la gestación moviéndose libremente dentro del útero, pero nunca llegó a colocarse en posición cefálica.
El 8 de marzo de 2007 programaron su nacimiento. Mi deseo nunca fue que naciera por cesárea, quería parirla y recibirla sobre mi cuerpo para ofrecerle el pecho, darle calor y abrazarla fuerte..Pero no fue así, lo único que pude hacer fue darle un fugaz beso en la mejilla mientras nuestra miradas se cruzaban intensamente, las dos deseábamos estar juntas abrazadas, pero nos separaron.
Tarde en verla tres horas y en cogerla 48 horas, la operación me impedía tenerla sobre mi, los dolores no me dejaron iniciar la lactancia hasta pasados dos días. Durante ese tiempo su padre estuvo ocupándose de ella y fue alimentada con biberones. Mi deseo de iniciar la lactancia fue tan grande que al tercer día me incorpore como pude y la puse al pecho, a Noa le costaba agarrarse y eso unido a las molestias físicas hicieron que el inicio de la lactancia fuese muy duro. Pero mi insistencia fue tal que me subió la leche y Noa empezó a ser alimentada por mi. Desde ese instante no me la quise despegar y pedí que la dejaran conmigo permanentemente en lugar de llevársela al nido. Una vez en casa recuperamos el tiempo perdido y la lactancia se consolido sin problemas, no tuve problemas de grietas, ni mastitis, solo tuvimos que encontrar las posturas mas cómodas debido a mi cicatriz. Tarde en recuperarme y disfrutar de la lactancia unos cuatro meses, tuve suerte de no tener que volver al mundo laboral transcurrido ese tiempo y fue entonces cuando empecé a disfrutar realmente de los preciosos momentos que te brinda la crianza con apego, el vinculo, la unión con tu bebe día a día , noche tras noche. Su lactancia se prolongo hasta los 20 meses , fue dejando de mamar de forma natural sin problemas.
Tras el nacimiento de su hermana Avril en junio de 2010 , volvió a retomarlo y ahora mama de vez en cuando.

Con Avril todo ha sido diferente, su parto fue natural, nada mas nacer disfrutamos el “piel con piel “y gracias a la lactancia prolongada de su hermana no tuvo ningún problema al iniciar la lactancia, en la semana 38 ya tenía laguna subida de leche.
Con este segundo embarazo he podido sanar muchas heridas de mi primera experiencia. Todo ha sido placentero y al día de hoy seguimos unidas las tres, el tiempo lo deciden ellas.
Mi experiencia como madre me ha recordado que somos mamíferos, que nuestros bebes son mamíferos y que en lo mas profundo de cada mujer hay una fuerza ancestral que nos recuerda como debemos criar, desde el instinto, desde el amor incondicional.
Doy gracias por el hecho de haber nacido mujer y ser madre.

Arantxa

martes, 11 de octubre de 2011

5º Relato: Lactancia y Mellizos

Hola a tod@s.
Mi nombre es Gema y soy madre de tres pitufos maravillosos; Aimara de cuatro años y medio, y Hugo y Noa de catorce meses.
En mi primer embarazo, yo ya tenía muy claro que quería dar el pecho a mi bebé. Asistí a varias reuniones de “La liga de la leche” para informarme e intentar aclarar la infinidad de dudas que te surgen durante la gestación, y más si eres primeriza. Por fin, el 23 de Abril del 2007 una estrella cayó del cielo, mi princesa Aimara. Le costó muchísimo engancharse al pecho pero al final, después de mucho esfuerzo, por fin empezó a mamar. Yo sabía que algo no iba bien ya que me hacía bastante daño pero por más que la intentaba colocar de otra forma o cambiar de posición, cuando se enganchaba, me seguía doliendo. El primer día ya me salieron grietas que me duraron nada más y nada menos que tres meses. Acudí a varias reuniones de “La liga de la leche” para intentar ver que era lo que estaba haciendo mal, pero la posición era correcta y Aimara cogía bien el pezón. Durante los tres primeros meses lo pasé bastante mal; los pezones se infectaron bastante y el dolor era casi insoportable. También tuve una pequeña mastitis que por suerte la cogimos a tiempo, y no llego a más.
A partir de los tres meses, por fin todo empezó a mejorar y realmente empecé a disfrutar la lactancia. Aimara se destetó a los 18 meses más o menos, de forma natural. Poco a poco, fue dejando de mamar durante el día y finalmente también por las noches.

Con mi segundo embarazo, todo había cambiado. Me sentía bastante segura para dar el pecho, aunque me inquietaba bastante pensar si iba a ser capaz de dar de mamar a dos bebés a la vez o si iba a ser capaz de aguantar grietas con dos bebés. Aun así, mi instinto pudo con mis miedos, y con la llegada de Hugo y Noa todo fue bastante bien. A Hugo le costaba un poco engancharse porque tenía el frenillo corto, pero con mucha paciencia y cariño poco a poco fue cogiendo práctica y empezó a engancharse sin problemas.
La lactancia en tandem para mí ha sido una de las experiencias más maravillosas que he vivido. Hay una complicidad entre los tres que es difícil de explicar; me encanta ver como se miran y se comunican con la mirada, como se dan la mano mientras maman, como se acarician o me tocan el pelo....para mi es un regalo.
También han surgido algunas complicaciones durante esta segunda lactancia; una pequeña grieta debido a una mordedura de Hugo y una candidiasis del pezón muy dolorosa que me costó bastante tratar. Aun así, aquí seguimos alimentándonos mutuamente y disfrutando de este regalo tan maravilloso que tengo: el ser madre.

Quisiera, para terminar, dar las gracias a la asociación Besos y Brazos. Gracias a ella, he conseguido despertar en mí infinidad de inquietudes y sueños que permanecían dormidos, por miedo al rechazo y a la incomprensión.

Gracias chic@s por todo lo que me habéis dado este año.